El Decálogo de Alan Moore (I): Watchmen

Roberto Pastor 31 de mayo de 2008 9 comentarios

WatchmenQuiero dejar constancia de un hecho que personalmente me parece irrefutable: Alan Moore es Dios. Al igual que el mundo de la pintura tiene a su Picasso y a su Van Gohg, y el del cine a su Billy Wilder y a su Kubrick, el gremio actual (y los aficionados en general) coincide en su inmensa mayoría en catalogar a Alan Moore como el mejor guionista vivo de la historia del cómic.

¿Es esto exagerar? Yo creo que no. Y en vez de exponer las numerosas virtudes de este genial guionista inglés que me llevan a pensar esto, voy a dejar que sea él mismo quien las enuncie a través de diez obras que considero esenciales en su obra. Serán sólo diez, como los divinos mandamientos, suficientes como para darse cuenta de que no hay ningún guionista que se acerque a la minuciosidad de Moore a la hora de contar una historia. Dies historias que, tal como reza el primer mandamiento, harán que ames a Alan Moore sobre todas las cosas.

Aquellos que conozcan bien a Moore, estarán de acuerdo en que la primera obra que debe ser mencionada es Watchmen, no porque sea noticia el rodaje de su adaptación al cine, sino porque es una obra única que consiguió hacer cambiar el punto de vista que tenía mucha gente sobre el mundo del cómic, pasando de ver un hobby infantil cuyo objetivo principal era el entretenimiento, a reconocerlo como una vía de expresión artística más, sin nada que envidiar al cine o la música. Esta fue precisamente la intención de Alan Moore, que literalmente dijo que su objetivo era crear “un Moby Dick de superhéroes”.

Watchmen fue publicado por primera vez en 1986 por DC Comics como una serie limitada de 12 números. Aunque hoy en día prácticamente la única manera de encontrar la obra es en formato de tomo recopilatorio. Creo el que formato de tomo es el único defecto que le puedo sacar a este cómic, y es que no es su formato idóneo. Tal es la cantidad de información que Moore añade a la trama principal, que el intentar leerla toda de un solo golpe puede abrumar, sobre todo si uno no está acostumbrado a leer novela gráfica.

Watchmen

La historia de Watchmen nos situá en un 1985 alternativo, en el que Nixon sigue siendo presidente de los EEUU y los americanos vencieron en la Guerra de Vietnam. Pero el país no es un lugar mejor. La guerra fría amenaza al pueblo mientras sufre los estragos del vandalismo callejero. El mundo se está yendo al garete por la vía rápida, y ni siquiera el surgimiento de un grupo de superhéroes, los cuales (salvo una excepción) no disponen de ningún superpoder, consigue aunar las esperanzas de la gente. Es más, el pueblo mira con malos ojos a este tipo de apresivos, los cuales ya rechazó en los años setenta.

Bajo este contexto no es de extrañar que el grupo de héroes protagonista de Watchmen terminara por disolverse y cada uno de ellos acabará de mejor o peor manera. Hasta el momento en el que uno de ellos muere asesinado, hecho que llevará a Rorschach, un excéptico y misterioso enmascarado a investigar la muerte de su antiguo compañero, para lo cual tendrá que remover en el pasado de sus antiguos compañeros y en el suyo propio.

No voy a desvelar nada más del argumento (nunca me ha gustado destripar una historia), sino que os invito a descubrirla por vosotros mismos. Alan Moore os guiará a través de las cinematográficas viñetas (que en algún momento recordará al storyboard de una película) que conforman una historia en la cual los fantasmas personales priman sobre todas las cosas y en la cual lo que queda más patente es la humanidad (y la inhumanidad) de aquellos que se enfundan un extraño traje para sentirse superior al resto de los mortales y creerse en el derecho de poder impartir justicia con una utopía como objetivo final.

Watchmen
Otra de las cosas que me encanta de Watchmen son los apéndices que acompañan a cada uno de los capítulos de la obra. Simulando recortes de periódico, fragmentos de un libro mencionado en la historia o incluso un artículo de una revista de ornitología, estos anexos añaden una increible profundidad a la historia, consiguiendo esclarecer numerosos detalles de la trama y dando un trasfondo a los personajes principales, aunque es innecesario debido a lo marcado de sus personalidades. Es en estos anexos en los que Moore demuestra de nuevo su maestría, realizando un auténtico ejercicio de interpretación literaria, al cambiar su estilo de escritura al de un periodista de derechas, un informe policial o un superhéroe retirado.

No quiero acabar si antes mencionar al otro artífice de Watchmen, el cual se ha visto eclipsado en cierta manera por la sombra de Moore, que no es otro que Dave Gibbons. Este ilustrador inglés, que ya trabajó antes con Moore en la serie regular de Superman, aporta un gran detallismo con su definido dibujo, el cual casa perfectamente con la intención de Moore de plagar cada viñeta con pequeños detalles que, al igual que los anexos, aportan trasfondo a la historia.

Mi consejo es que todo aficionado al cómic debería tener una copia de Watchmen en casa. Es una obra maestra, la cual hará a todo aquel que vea los cómics como una simple herramienta para pasar el rato replantearse su punto de vista y querer zambullirse en el mar de posibilidades que ofrece el cómic como obra artística. Si sóis de los que ya habéis leído Watchmen y buscáis otra obra de este Dios del cómic, seguid atentos a Zona Fandom, próximamente seguiremos difundiendo su palabra.

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Comentarios

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    Moore es genial, sin duda, pero en mi opinión, mejores historias sacan Frank Miller o Warren Ellis.

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    No estoy de acuerdo, Miller es un gran narrador pero ni mucho menos del nivel de Moore. Tiene un gran sentido de lo visual pero posee muchas carencias como escritor. Y eso que me encanta.

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    Estoy totalmente de acuerdo contigo, Moore es Dios y no es us exageración, Watchmen es una obra maestra, desde personajes como el Doctor Manhathan o Rorschach hasta la trama y el gélido desenlace. Aunque para mí no sabría por cual decantarme La Cosa de el Pantano o Watchmen. Gran post

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    Soy el mayor fan de Alan Moore y, aún así, me cuesta encontrar un decálogo como el que proponéis aquí. Sí podría citar 5, o incluso 7 obras maestras (o rayando en la obra maestra) pero ¿10? Muy difícil. Espero con impaciencia vuestros próximos posts.

    Mis 5 obras maestras de Moore serían, por este orden: Miracleman, Watchmen, From Hell, Swamp Thing y V de Vendetta. Podría añadir Top-10, pero ya me parece inferior a las anteriores, al igual que la League, Tom Strong, Promethea, etc., que no resisten la comparación con las 5 citadas.

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    Garzunza: Para mí Top 10 estaría entre ese decálogo, aunque a ver qué opina Roberto Pastor. Pero me parece la más sólida de las series de ABC, diversión en estado puro. Promethea también me gustó, aunque está por debajo.

    Estaría bien hacer un Top de lo peor de Alan Moore, que no todo va a ser endiosarlo, ¿no?

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    " que el intentar leerla toda de un solo golpe puede abrumar, sobre todo si uno no está acostumbrado a leer novela gráfica."

    Menos mal que yo solo leo COMICS o TEBEOS, que esas "modelneces" de la "novela gráfica" se las dejo para los sesudos críticos del Bobelia del Pais

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    flip, de novela gráfica ya se hablaba en los setenta, que conste en acta.

    Es un nombrecito, nada más, con la suerte de que ahora está de moda, y está de moda fuera de las fronteras del frikismo. Parece que gusta hablar de NG en las revistas de literatura, o en los periódicos… pues que hablen, que se difundan los cómics y cuanto más mejor.

    Sobre Moore, bueno, de Dios nada, humano y con fallos hasta en su obra (a mí me sobran algunas cosas del barbudo, no voy a negarlo), y con trabajos primerizos también, y con, por supuesto, otros alucinantes, que seguro caen en esos diez :)

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    Me gustaria recomendar a los fans de Alan Moore la recopilación recientemente editada de Future Shocks.

    Future Shocks són historias cortas de Ciencia-ficción escritas por Alan Moore, algunas són más ironicas, otras más reflexivas pero con muchos rasgos de Alan Moore: Narrativas poco usuales, simbolismo, finales sorprendentes etc…

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    Saludos respetuosos a todos los fans de Alan Moore, Constantemente estoy leyendo comentarios sobre la obra de este grandísimo escritor desde la óptica de aquellos que dominan el universo de los comics y temas relacionados, y es desde esta óptica desde la que se realizan críticas a sus primeras y últimas obras, calificando estas últimas como "peores" o "flojas". Permitidme aclarar esto: aquí hay un problema no de calidad, como suponen algunos, si no de enfoque: lo que sucede es que la temática de Moore en trabajos como "Promethea" (como ejemplo más claro) no hunde sus raíces en el conocido mundo del panteón de los comics, si no que surge de algo mucho menos conocido pero mucho más universal que es llamado desde antiguo Místicismo, y en particular Cábala y Tantra, desde las enseñanzas, fundamentalmente, de Aleister Crowley, uno de los mayores maestros espirituales del siglo XX. Y aunque Moore creó esta obra para desvelar esta sabiduría ancestral, no todos pueden comprenderla por su complejidad. Termino, pues, aseverando que su última obra no es comparable a sus otros trabajos por este motivo. Espero que esto haya aclarado algunas cosas. ¿Alan Moore es dios? Alan Moore, como todo buen místico, busca a Dios en sí mismo, efectivamente, pero esto no lo comprende todo el mundo, como muchos no entienden qué quiso decir cuando se retiraba del mundo de los comics para ejercer de Mago. Muchas gracias por vuestra atención.

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