En el mundo del cómic americano bien es sabido la predilección por los diferentes dibujantes, sobre todo los de calidad decente, por el fan service para el lector de cómic. Ese cuyas características es que es joven y masculino, de esos que tenían estampitas de muchachas medio desnudas que frotabas un poco y ya no había ese “medio”. O quizás no llegaban a ese nivel pero sí que tenían claro que en la vida tiran más dos tetas que dos carretas, como se suele decir.
Tú lo sabes, yo lo sé y en DC lo saben y por eso en este relanzamiento nos han preparado dos cómics, dos números uno, con alto contenido sexual/erótico (siempre dentro de lo posible, claro). El primero fue el ‘Catwoman‘ de Judd Winick y, como no podía ser de otra manera, Guillem March, cómic del que ya hablaremos en un futuro cercano y el otro es ‘Voodoo‘, escrito por Ron Marz (que, según Norma Ed., está haciendo con ‘Witchblade’ lo que Alan Moore con ‘La Cosa del Pantano’) y dibujado por Sami Basri (al que hemos podido ver en ‘Power Girl’). Y ¿qué queréis que os diga? al menos ‘Catwoman’ tiene guión.
Pero antes de entrar en la labor del artista, principal causante de la sensación que me ha dejado el cómic, veamos un poco la historia… ¿pero tiene historia? hombre, pues aunque no se note demasiado parece que algo tiene. Nos encontramos con Voodoo, una muchacha algo extraña que trabaja en un club de strip-tease (para disfrute del lector). Pero ella oculta un secreto, en realidad es un espía daemonita que está en la Tierra para recabar información y que, parece, trabaja ahí para pasar desapercibida… o por lo menos hasta que la descubren, en un sugerente privado.
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