Que no se engañe nadie, 21st Century Boys no es del todo un mal manga. No tendréis ganas de tirarlo por la ventana tras terminar de leer sus dos tomos. Pero he de reconocer que 20th Century Boys se merecía una conclusión mejor que esta.
La historia más o menos se vuelve a repetir. En su anterior manga, Monster, Naoki Urasawa dio un ejemplo de cómo no hay que terminar una historia que ha sido tratada con un mimo exquisito, quizás algo estirada, pero que en todo momento hace gala de una coherencia aceptable. En aquella ocasión Urasawa finalizó la historia de una manera demasiado brusca, dejando a todo el mundo con las manos vacías y hambrientas de nuevas páginas que justificaran más claramente las acciones de aquel joven psicópata y dando un giro bastante inverosímil a la historia.
En 20th Century Boys la trama también se fue estirando poco a poco, marca de la casa Urasawa, pero de una manera más cuidada que en Monster. Al contrario que en esta última, la trama no se alejaba de los personajes principales para volver a ellos pasadas numerosas páginas, ventajas de ser un manga coral.
Editores 9
Comunidad 8,5