‘La chica del átomo dorado’ es una curiosa novela de ciencia ficción de Ray Cummings, que ha sido elegida como carta de presentación de la recién nacida Ediciones Nalvay. Se trata de una obra de 1929 que hasta el momento no había sido publicada en castellano de forma íntegra, tan sólo en una edición temprana en la que apenas llegaba a novela corta, e incluida dentro de algún recopilatorio.
La historia que nos narra ‘La chica del átomo dorado’ ha de ser entendida dentro de la época en la que fue escrita, en la que la física atómica apenas estaba naciendo, había revolucionado todos los aspectos de la ciencia, y sus límites apenas podían vislumbrarse.
Esto, lejos de ensombrecer la novela, la inunda con sabor inocente, casi naif, y la convierte en una historia de ciencia ficción muy diferente a lo que hoy en día se estila, que a más de uno le sabrá a H.G. Wells, con el que Cummings fue muy comparado en su época. Camino de cumplir los 100 años, y la obra se conserva en un excelente estado.
Experimentando con un microscopio de gran precisión, el Químico descubre algo que le cambia la vida: si el universo es infinitamente grande, tampoco hay límites en lo infinitamente pequeño. En su búsqueda del elemento básico de la materia, encuentra en lo infinitamente pequeño todo un mundo existiendo en un átomo de un anillo de oro.
Tras una dura investigación, presenta su descubrimiento a sus amigos el Doctor, el Joven, el Gran hombre de negocios y el Banquero (durante buena parte de la novela ni siquiera se llegan a mencionar sus verdaderos nombres), junto con el resultado de sus experimentos: dos fármacos capaces de reducir y aumentar a una persona en tamaño.
Con las dosis adecuadas, el Químico emprende un viaje hacia el átomo dorado, en busca de una obsesión: una atractiva muchacha que fue su primera visión de este mundo atómico.
Cummings aprovecha este viaje para presentarnos una sociedad utópica con todo detalle, en un momento de tensión a nivel mundial entre Gran Guerra y Gran Guerra. Utopía que, por otra parte, el lector no tarda en entender que tiene fecha de caducidad, y que los protagonistas, en su inocencia, no son capaces de ver.
Quizás el mayor problema de la novela es precisamente esa inocencia de los personajes, que a menudo toman decisiones que el lector considera como estúpidas o infantiles, completamente desacertadas. Pero ellos no lo ven… y a veces al otro lado del libro uno se siente frustrado.
Toda la novela demuestra la fascinación de Cummings por la ciencia. No en vano, llegó a trabajar en el laboratorio de Thomas Edison, y este interés por la vía empírica la traslada a su obra. Una pequeña gran novela, rescatada del olvido.
Ah, un consejo a la hora de leerla. La editorial ha decidido añadir algunas (cinco) ilustraciones de Juan Bauty en la obra, realmente buenas, pero situadas estratégicamente para ver lo que va a pasar antes de que tengas tiempo de leerlo… así que tratad de tapar las imágenes hasta leer el texto. ‘La chica del átomo dorado’ se lleva un buen puñado de estrellitas post-apocalípticas.
FICHA TÉCNICA
- Título: La Chica del Átomo Dorado
- Autor: Ray Cummings
- Editorial: Ediciones Nalvay
- Formato: Rústica sin solapas // 272 páginas
- Precio: 16 euros
Actualizado: se me había escapado mencionar que Juan Bauty es el autor de las preciosas ilustraciones que acompañan la novela. Apunta maneras.


Comentarios
Pues leyendo la sinopsis me he acordado de un libro de esos de "Elige tu propia aventura" que iba exactamente de lo mismo: un científico que construye una máquina tipo batiscafo que puede modificar su tamaño a voluntad. Y avanzando en la historia podías reducir el tamaño hasta tamaño microscópico (con su lucha contra bacterias) e incluso seguir hasta más pequeño que un átomo y descubir otro universo que era exactamente el mismo del que provenían, o crecer en tamaño siendo más grande que el planeta primero, la galaxia después, hasta que alcanza el tamaño del universo entero y descubren que forma parte de otro más grande copia exacta también del que provenían.
A mí me causó un gran impacto cuando lo leí de pequeño hasta el punto de acordarme de él ahora años después :)
Un saludo!
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