A Planeta el pasado Salón del Manga le pilló con los pantalones bajados. Tras anunciar una cantidad ingente de novedades meses antes, la decepción fue mayúscula al ver su stand repleto de mucho cómic (cuando es un salón de manga) y, para más inri, con muy pocas novedades. Una de esas novedades fue este Batman: La Máscara de la Muerte, un manga firmado por Yoshinori Natsume (creador del manga Togari), quien toma el relevo de Kia Asamiya en lo de llevar al personaje creado por Bob Kane al género del cómic nipón.
La diferencia principal entre la obra de Asamiya, Batman: Children of Dreams, y este Batman: La Máscara de la Muerte, es que la primera fue originariamente publicada en Japón, mientras que esta segunda fue una obra manga orientada en un principio al mercado USA, alcanzando el curioso honor de ser la primera obra con sentido de lectura oriental en publicarse en norteamérica. Y atención que estamos hablando de un manga publicado este mismo año en USA, así que nos podemos hacer una idea de la poca aceptación de este género en Estados Unidos, al menos respetando su formato original.
En Batman: La Máscara de la Muerte se intenta dar una segunda versión del origen de la iconografía del caballero oscuro. Por todos es conocido el hecho de que Bruce Wayne eligió la estampa de un murciélago con el propósito de amedrentar a los villanos de Gotham City, pero ¿y si no hubiera sido así? En este manga, Natsume barre para casa y nos deja intuir, porque la verdad es que no lo pone sobre la mesa explícitamente, que el origen del intimidador traje del héroe estuvo en Japón, mientras un joven Bruce Wayne se formaba para llegar a ser el justiciero de Gotham.
Pero los recuerdos de juventud no copan todas las páginas de este manga. El resto de este volumen único lo ocupa una trama más bien simplona en la que Batman deberá descubrir quien está detrás de una serie de asesinatos realmente grotescos en los que a las víctimas se les arranca literalmente la cara, sirviendo de trofeo al asesino. ¡Guau, gore en Batman! Pinta bien, ¿verdad? Pues va a ser que no.
Durante prácticamente toda la lectura de este manga no he visto al Batman al que nos tiene acostumbrado DC. Sé que para algunos eso puede ser un buen signo, pero creed que este no es el caso. Aquí Batman no será el detective con gran fama que en el fondo es, sino más bien un pobre pringado que se encuentra siempre en el peor lugar y en el momento justo. No controla la situación casi en ningún momento sino que más bien se “sienta” a ver lo que pasa, mientras realiza flashbacks mentales recordando su estancia de mochilero en Japón, entrenando en un dojo.
Quizás penséis que la trama general salve a esta obra, pero la verdad es que no lo hace en absoluto. Esta es muy predecible y sigue los cánones más antiguos en lo que se refiere a historias conectadas en dos momentos temporales distintos. De seguro que muchos descubriréis el “gran secreto” de la historia apenas transcurrida una cuarta parte de la lectura. Sobre el final no me quiero parar a hablar porque simplemente me parece de los más tópico y anticlimático que se puede encontrar. Aunque podría ser peor, Grant Morrison lo demostró no hace mucho con su Batman e Hijo.
Hablando del apartado gráfico (mira, como en los videojuegos) hay que decir que personalmente prefiero los diseños de Natsume a los de Asamiya. Lo siento, no puedo con las narices de medio metro que dibuja Asamiya. Así que es de agradecer el ver unos personajes con la cara más proporcionada y realista perfilados con un trazo limpio y bien definido.
En resumen, Batman: La Máscara de la Muerte no deja de ser curioso al tratarse de un manga basado en uno de los pilares de DC, pero falla estrepitosamente al intentar entrar en la lista de historias a recordar y a tener en cuenta del hombre murciélago. Almenos el dibujo es bastante buen, aunque no sirve como excusa para salvar por completo esta obra. Una pena, ya que quizás esto espoleé aún más a los americanos a alejarse del manga como formato para sus héroes.


Comentarios
Personalmente nunca he estado de acuerdo con el hecho de publicar los manga en el sentido de lectura original.
Todo tiene un porqué y no se puede cambiar toda una vida de costumbres lecto-escritoras en unos meses ni en unos años (dudo mucho que se pueda en una vida entera, pero, en fin...). Entiendo que cambiar el sentido de lectura puede resultar una traición al original y todo eso, pero prefiero ese atentado al espíritu del creador que las dificultades derivadas de tener un cómic escrito al revés.
He leido Akira y Pesadillas en el sentido "occidental" y no he visto que cambie en absoluto ni he encontrado imperfección alguna, así que entiendo que, igual que no leemos los cómics en el idioma original, la pauta de lectura oriental debería ser una excepción simpática y anecdótica, cuando, en el caso de los manga, es la regla general. Es por eso que no compro manga, pese a estar convencido de estar perdiéndome un mundo apasionante de cómics nuevos, nuevos estilos y nuevas formas de entender éste lenguaje, pero lo siento, es superior a mis fuerzas.
En cuanto al cómic, decir que le he echado un vistazo y lo que vi no me ha llamado la atención en absoluto. Puede hacerse mucho más, al menos en el apartado gráfico -no hay más que ver la película Batman: guardián de Gotham, dónde hay al menos dos o tres visiones interesantes de Batman desde el punto de vista visual y de tratamiento del personaje-.
Sobre lo que tu dices del sentido de lectura era gracioso en los primeros mangas de dragonball editados aki, cuando a gokuh le da la enfermedad cardiaca luchando con los androides, se apreta el lado ekivocado del pecho dado a ke la imagen esta invertida xD
por lo demas no creo q importe mucho en que sentido se lea
Basman... basman... hasta los batguitos estoy de tanto basman ya.
Pues sí que importa respetar el sentido de lectura y el modo en como la obra ha sido concebida.
Soy ilustrador y sé que muchas veces, casi siempre, de hecho, el invertir un dibujo supone alterar demasiado el aspecto de la obra. Incluso un dibujo aparentemente correcto puede revelarse lleno de fallos al ponerlo delante de un espejo.
A parte de eso, alterar el sentido de lectura original afecta muchas veces la experiencia del espectador.
Enfrentarse a una obra manga en su sentido de lectura original requiere un muy pequeño esfuerzo por parte del lector, que se acostumbra en un par de páginas a la diferente narrativa, en cambio alterar el sentido y el aspecto de las páginas tal y como han sido concebidas me parece no sólo un atentado a la obra original sino una profunda falta de respeto, equivalente a colgar en un museo los cuadros del revés.
Habré leído un manga en mi vida y me leí este Batman fácilemnte, a las pocas páginas te haces a ello. Sí, requiere un esfuerzo, aunque creo que es asumible si te interesa lo que estás leyendo (me esforzaré también con Speed Racer, perdón, Match Go Go Go). El Batman en sí me pareció interesante, creo que es simplemente un acercamiento a un mundo diferente. Es más, creo que han elegido voluntariamente una historia sencilla para centrarse en otros aspectos. Más envoltorio que relleno, sí, pero el conjunto me parece más que interesante.
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