Pues claro que se repite, estoy hablando de la reedición (más bien la única edición decente que ha conocido en nuestro país) de ‘Kimagure Orange Road’, un manga de los años ochenta que prácticamente no necesita ninguna clase de presentación. ¿Ah, sí la necesita? ¿Y si digo ‘Jonnhy y sus amigos’? Entonces no, ¿verdad?
Bueno, pero como no todos pudieron ver su versión anime en Tele 5 cuando este canal realizó una enorme labor importando un buen puñado de series anime, tras la españolización del título de cada una de ellas (’Caballeros del Zodiaco’, ‘Oliver y Benji’, etc). Por aquel entonces este cambio de título nos la traía más bien al fresco (no como ahora) y lo único que surgía era un ligera confusión al ver títulos como ‘Kimagure Orange Road’, los cuales éramos incapaces de asociar a priori con nuestra conocida y querida ‘Jonnhy y sus amigos’.
Glénat ha hecho una buena jugada, atacar a la nostalgia del otaku, algo que suele ser una apuesta segura y además queda el margen de conseguir nuevos lectores que en su día no pudieron disfrutar de la lectura de este manga, aunque en este caso todos entramos en este último saco porque la edición antigua de Norma está incompleta, algo habitual en el momento.
La historia de ‘Kimagure Orange Road’ es conocida por todos. Kyosuke Kasuga acaba de mudarse a la ciudad junto a sus hermanas, Manami y Kurumi, y su padre Takashi. El motivo de la mudanza viene provocado por la intención de Takashi de ocultar los poderes psíquicos con los que cuenta su familia y que no desea que salgan a la luz pública.

Un buen día, mientras pasea por una enorme escalinata, Kyosuke conoce a Madoka, una bellísima y dulce muchacha de la que cae perdidamente enamorado. Una vez en su nuevo instituto, Kyosuke descubre que comparte clase con Madoka, pero también ve por sus propios ojos que la personalidad de esta dista bastante de la dulzura inicial que había presenciado en la escalinata, vamos, que la muchacha es una macarra, aunque no de las que prende fuego a los contenedores.
Para completar el triángulo amoroso tenemos a Hikaru, una jovial chica, amiga de Madoka, que cae rendida poco a poco a los pies de Kyosuke, el cual sin quererlo ni beberlo se ve con la pesada Hikaru agarrada del brazo constantemente. A partir de aquí la historia va pareja a este triángulo amoroso y a la incapacidad de Kyosuke por declarar su verdadero amor por Madoka, sin herir a Hikaru. Love is in the air.
Pero he aquí la frustración, o quizás la incapacidad de Izumi Matsumoto (seudónimo de Kazuya Terashima) por hacer fluir rápidamente la trama de ‘KOR (Kimagure Orange Road)’ y serán las reiteraciones sobre el mismo tema lo que pueblen las páginas de los nueve tomos de esta serie, aunque esperemos que no sea siempre así. Um, ahora que pienso, reiteraciones, historias que parecen no ir a ninguna parte, eso me suena a Katsura y su odioso ‘I’‘s’.
El “problema” de esta clase de líos amorosos es que enganchan al lector (sí, lo reconozco, me enganchan las historias de amor en manga) y no se puede dejar de leer ningún tomo por saber si será en la siguiente página donde el muchacho sacará el valor de declararse a la chica oficial y decentemente.

Para poner un ejemplo concreto, una estructura de historia que ya se ha repetido varias veces en los cuatro tomos que llevo leídos es en la que Kyosuke ha quedado a la vez con Madoka y con Hikaru en lugares distintos. Como el pobre no tiene valor para decir que no, deberá usar sus poderes para teleportarse de una cita a otra sin que ninguna sospeche. Por supuesto al final una descubre que algo raro pasa y ante la duda le propina un tortazo a Kyosuke, sutileza y elegancia ante todo.
No recuerdo ver estos defectos cuando veía la serie anime en la televisión, pero claro, eran otros tiempos y yo tenía menos cerebro (no mucho menos) que ahora, por lo tanto no era capaz de ver las incongruencias y la redundancia que se me planteaba en cada episodio. Quizás fuera mi falta de experiencia otaku que me impedía analizar o comparar con otras obras, o quizás estaba demasiado concentrado en insultar a Kyosuke por lo estúpido que era… anda, como Seto, el protagonista de ‘I’‘s’… sí, lo mío con esta serie es personal.
A pesar de todo lo malo, a ‘Kimagure Orange Road’ se la quiere. ¿Cuáles son las razones? Creo que una es el respeto que se le tiene al haber sido una de las avanzadillas del primer y gran boom del manga y el anime en España (ese que encabezó Dragonball) y otra razón sólo puede ser la empatía que desprenden sus personajes. ¿Quién no ha estado enamorado de Madoka? ¿Quién no ha deseado tener los poderes de Kyosuke? ¿Y retorcerle el pescuezo a este mismo? Pues eso, uno echa la mirada a las páginas de ‘Kimagure Orange Road’ y en realidad echa un vistazo a sí mismo, sentado frente al televisor con un bocadillo en la mano y cantando aquello de…
Ficha Técnica

- Título: Kimagure Orange Road
- Autor: Izumi Matsumoto
- Editorial: Glénat
- Formato: Manga // 350 páginas // Blanco y Negro
- Precio: 9,95 euros


Comentarios
Que razón llevas, sobre todo con lo del bocata (en mi caso era foie gras) delante de la tele. Estuve buscando esta serie, por los buenos recuerdos que me traía, pero no la encontraba hasta que un amigo me dijo el nombre del manga. Gracias por devolverme otra vez a la infancia. Saludos
Qué mítico!!!!! No sabía el título original, pero ahora quizá hasta me baje algún capítulo...para que lo vea mi hija jejeje. Impresionante.
interesante
Buff que recuerdos. Ciertamente no es lo mismo verla ahora con una mentalidad de "adulto", pero aún sigue teniendo un "algo" ese trio amoroso... que engancha irremediablemente.
Por supuesto ahora estoy siguiendo la edición del manga.
Hay que señalar que en esta ocasión el anime es muy superior al manga, no sólo en calidad de dibujo, sino incluso en los argumentos y en otros aspectos como su excelente banda sonora o su acertadísimo empleo de la voz en off y de los juegos con los formatos de imagen. 'Kimagure Orange Road' quizás no sea un manga magistral, pero fue el manga que sirvió de base a la excelente serie de animación, y ya sólo por eso, a los fans de la misma nos gusta tener la historia también en manga.
Yo también disfruté de la serie de peque con algún que otro bocata (de jamón!). La verdad es que sí es diferente verla por aquel entonces que ahora cuando eres adulto. Me lei el manga (desgraciadamente, en inglés) y espero poder comprármelo ahora en español con la reedición, aunque no sé dónde :S (no soy del mundillo de comprar mangas y demás, y no tengo ni idea)
Escribí en mi blog acerca de Kimagure Orange Road. Para todo aquel que quiera leer la reseña, que le de un click aquí.
Un cordial saludo.
Bueno, pues ya me he descargado los capitulos y me parecio fascinante la historia ademas es muy divertida, espero que el editoria Glénat se tome la molestia de reeditarlos, agradezco que hayas compartirdo esta infroamcion, Muchas gracias.
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