
La identidad secreta de los superhéroes no es un simple capricho ni una excusa argumental para tratar de darles mayor profundidad. Es una necesidad, encaminada principalmente a proteger a sus seres queridos. Estos vigilantes y justicieros enmascarados saben cuidar de sí mismos y asumen los riesgos que su labor les obliga a correr; ¿pero qué pasa con sus esposas, hijos, padres o hermanos? Ralph Dibny, también conocido como el Hombre Elástico, descubrirá la amargura de esta realidad cuando su esposa sea asesinada, dando comienzo a esta magnífica miniserie.
Ralph es uno de los pocos héroes de la JLA cuya identidad secreta es conocida públicamente, así que alguien ha decidido atacarle donde más duele. Al ver la crueldad del asesinato, sus compañeros se pondrán inmediatamente a buscar al culpable, sacando a relucir sus mejores dotes de detectives. Una investigación que sacará a la luz viejas heridas del pasado, aderezada por la presencia de multitud de héroes y villanos en estas páginas que no podréis soltar hasta su conclusión.

En 2000, Kevin Smith plantó cara con su Green Arrow a una tentación muy poderosa en la industria del cómic: que la muerte de un superhéroe o su posterior resurrección fueran planteadas como algo más que historias sacacuartos. El modelo de ‘La muerte de Superman’ fue claro al respecto: un cómic de, simplemente, golpes (sí, 24 páginas justo de eso) podría convertirse en un hito de ventas. Después de eso, ¿para qué preocuparse en un buen guión?
Brad Meltzer se alía con Geoff Johns para poner en marcha la Saga del Relámpago, que implicará a la JLA y a la JSA en los próximos tres meses (en su edición española). Y, visto el primer capítulo, sólo queda darle las gracias a Johns porque consigue que Meltzer enderece liegramente la sitaución. 
