
Cuando iniciamos esta sección teníamos claro que vosotros, queridos lectores y amiguetes, no ibais a tirar por lo fácil, sino todo lo contrario, que ibais a tirar por rarezas que no son muy conocidas y que nos ibais a hacer descubrir pequeñas joyas de la ficción mundial. Así que cuando tras la crítica de ‘Mercaderes del Espacio‘, vi que la primera petición (y por norma, en caso de empate, la siguiente en ser tratada) correspondía a una película “bizarra“, me alegré un montón.
‘Ōgon Batto‘ (‘El Murciélago Dorado’ o ‘Fantasmagórico’ como también se le conoce) es una película japonesa de 1966 dirigida por Hajimo Sato, director afincado en el género fantástico japonés que ha realizado películas como ‘Kaitei dasensô‘ (‘Water Cyborg’ o ‘Terror beneath the sea’) y que con esta cinta adapta a la pantalla al primer superhéroe japonés.
Comenzamos la película con Akira (Wataru Yamagawa), un joven aficionado a la astronomía, que descubre que el planeta Icarus se encuentra en trayectoria de colisión contra la Tierra. Antes de que pueda avisar a las autoridades es secuestrado por un grupo de agentes del gobierno a las instalaciones del Dr. Yamatone (Sonny Chiba) en los Alpes Japoneses (en la isla de Honshu).

Basta con darse un paseo por nuestras calles o, sencillamente, encender la televisión, para darnos cuenta del continuo acoso y derribo al que nos tiene sometidos el mundo de la publicidad. La metralleta del dios de las Ventas nos dispara anuncios continuamente para meternos en el coco nuevos deseos y necesidades, incitándonos a comprar indiscriminadamente los productos ofertados. Sin duda, la publicidad es una de las hijas predilectas de nuestra época, pero hace casi sesenta años hubo dos autores que ya sabían lo que ocurriría: Frederik Pohl y C. M. Kornbluth.

