Hablar de 2000 AD es hablar de un hito en el mundo del cómic. Desde que se fundase en 1977, las páginas de este mítico cómic de ciencia-ficción han servido de trampolín para grandes nombres del gremio, como Grant Morrison, Mark Millar, Alan Davis, Dave Gibbons o el maestro Alan Moore. Evidentemente, es por este último por lo que destacamos esta publicación en el decálogo de Moore, cuya obra dentro de las páginas de la publicación británica fue muy fructífera a la par que brillante.
De la mente de Moore, y directas a las páginas de 2000 AD, han salido historias como ‘La balada de Halo Jones’, ‘D.R. y Quinch’, las aventuras de Abelard Snazz (el hombre con el cerebro de dos pisos) y decenas de historias para las subcolecciones ‘Future Shocks’ y ‘Time Twisters’.
El nexo común de todas las historias en 2000 AD es la ciencia ficción, donde Moore se siente como pez en el agua al ser un género que le apasiona, y eso se nota. Moore es capaz de incluir el humor y la crítica social dentro de un terreno tan ajeno como es el espacio exterior. Pruebas de ello son historias como ‘Los Grawks nos traen regalos’, una aguda crítica al turismo dominguero, ‘La última batalla de la Horda Platino’, claro manifiesto anti belicista o ‘Una fábula de advertencia’, con una moraleja sobre el autocontrol personal.

Si tuviera que quedarme con una sola etapa (ojo, que no obra) del excéntrico
Hemos llegado al ecuador de este decálogo y, por coincidencia o no, la quinta obra de la que os quiero hablar representa al cinco en números romanos, me refiero por supuesto a V de Vendetta una de las mejores y más reconocidas obras de
Que el título del post no os lleve a pensar que voy a incrustar aquí mismo un Top 10 de obras de
He tardado mucho en volver a tratar este
Es posible que Majestic sea una de las obras menos conocidas de Alan Moore. Es lógico, sólo es una pequeña historia protagonizada por uno de los mejores héroes dentro del universo Wildstorm, Mr. Majestic. El cómic pasó bastante inadvertido cuando se publicó a finales de los 90, formando parte del Wildstorm Spotlight, una serie de cuatro números con historias autoconclusivas y que guardaban cierta relación con series de Wildstorm como Stormwatch o, en este caso, WildC.A.T.S.
Quiero dejar constancia de un hecho que personalmente me parece irrefutable: Alan Moore es Dios. Al igual que el mundo de la pintura tiene a su Picasso y a su Van Gohg, y el del cine a su Billy Wilder y a su Kubrick, el gremio actual (y los aficionados en general) coincide en su inmensa mayoría en catalogar a Alan Moore como el mejor guionista vivo de la historia del cómic.
