
El género negro me ha fascinado desde siempre, gracias a sus intrincados crímenes y sus atormentados personajes, enmarcados todos en los bajos fondos de las grandes ciudades. Los grandes autores del género han sabido compaginar el entretenimiento que toda buena lectura debe proporcionar, con el análisis y la reflexión en torno a los puntos más oscuros de la naturaleza humana. Por eso, y porque últimamente casi todo lo que cae en mis manos tiene ese aroma a pólvora y asfalto, he decidido comenzar este especial, titulado ‘Diez Negritos’ en homenaje al libro que Agatha Christie publicó en 1939.
Mi intención es reseñar diez cómics de género negro, hablar de ellos y de sus autores, y dejar la puerta abierta a nuevas recomendaciones que amplíen nuestros conocimientos sobre el género. Antes de nada, eso sí, conviene hacer un pequeño repaso a los orígenes de esta corriente, centrado en la literatura y el cine, que han servido de inspiración para los guionistas y dibujantes de los que hablaremos en próximas entradas.
De la novela detectivesca del siglo XIX al fenómeno sueco de la actualidad, pasando por el hard-boiled norteamericano y las producciones cinematográficas que helaron la sangre de los espectadores desde los años 40. Comienza el viaje, espero que lo disfrutéis (y que no acabéis con algún agujero extra producido por alguna bala perdida).



Hay un nombre que conocen bien tanto los amantes del cine como los de la cultura japonesa, y ese es el nombre de Akira Kurosawa, el ya fallecido maestro del cine japonés que tanta inspiración e influencia ha tenido tanto dentro como fuera de las fronteras de su Japón natal. Incluso 
