
La espada ha sido el arma básica de la humanidad casi desde que se descubrió el uso de los metales, y es protagonista de prácticamente todas las obras de fantasía épica. No se me ha ocurrido una forma mejor de retomar esta sección dedicándole un monográfico.
Se entiende por espada cualquier arma blanca a partir de una determinada envergadura, aunque en un sentido estricto, sólo lo son si tienen una hoja recta cortante y/o punzante, de uno o dos filos, con empuñadura, y a partir de medio metro de longitud.
La hoja es la pieza fundamental, y su forma depende del uso principal de la espada. Pueden tener doble filo o un sólo filo, en cuyo caso las hay con un falso filo, que se utiliza para contraatacar y que sólo recorre parte del lado “sin filo”.




Desde sus orígenes, la cultura anglosajona ha estado unida al mundo mitológico. Si bien es cierto que no han tenido una Mitología unificada, con mayúsculas, como puedan ser la griega, romana o escandinava, su cultura ha tenido grandes leyendas como las Crónicas Artúricas, mundos encantados, ciudades místicas y criaturas feéricas. Es una mezcla heterogénea, suma de las tradiciones sajonas, célticas, normandas… Tolkien afirmaba que precisamente las invasiones normandas habían barrido los mitos anglosajones, y con su obra trató de crear una nueva mitología unificada en su idioma.
