Antes de empezar me gustaría aclarar que si alguien busca connotaciones racistas en esta entrada, que se ahorre el esfuerzo. Sólo quiero aprovechar este pequeño espacio para difundir una triste noticia que demuestra el uso de la religión (sea la que sea) como instrumento de censura y control de las masas. Parece mentira que noticias como estas sigan siéndolo en el siglo XXI.
Jojo Bizarre Adventures, un manga que actualmente no tiene distribución en España (aunque llegó en forma de videojuego) ha levantado las iras de los religiosos musulmanes. La causa de este gran cabreo es, racionalmente, una soberana estupidez que recuerda tristemente al enorme revuelo que levantó aquella famosa caricatura de Mahoma que se publicó hace bastante tiempo en un diario europeo.


