
A Paul, y por extensión, a Michel Rabagliati algunos, unos cuantos por aquí, le conocimos hace unos años cuando la editorial Fulgencio Pimentel editó Paul va a trabajar este verano, comic semi-autobiográfico teñido del mito del verano eterno del pop, de los primeros amores adolescentes y de crecer y querer hacerlo, pero a la vez sentir que es obligación más que deseo. Fue una revelación de la que luego pudimos disfrutar, en la misma editorial, de ‘Paul en el campo’.
Recientemente, Astiberri ha editado ‘Paul va de pesca’, como también lanzó anteriormente la inferior ‘Paul se Muda’. Y tener a Rabagliati de vuelta siempre es una buena noticia, porque pocos como él saben encontrar el punto medio entre autobiografía y ficción, entre intimismo sentimental y humor, entre lo importante y lo accesorio (que quizás, en el fondo, es lo realmente importante).



