
Si hay un dibujante que me tenga alucinado con todo lo que hace, ése es J.H. Williams. Llevo ya un tiempo siendo seguidor de sus viñetas, pero no fue hasta anoche cuando me di cuenta de que me tiene totalmente rendido a sus pies. La culpa es de mi relectura del número 0 de Los siete soldados de la victoria, de Grant Morrison.
Ya no me acordaba de las maravillas que había dibujado allí y de lo perfecto que es para ponerle imágenes a las locuras de Morrison. Entre eso y la fantástica impresión que me dejó tras el Batman nº 12 de Planeta (que contenías los números del 667 al 669 de la edición americana), no he tenido más remedio que traerlo hasta aquí, por si aún no lo conocéis, que lo dudo.
Para los seguidores de Alan Moore, la presentación es fácil: Williams fue el tipo encargado de dar vida a Promethea, una de las obras más complejas narrativamente de todas las que ha diseñado Alan Moore.

El sexo no es un tema ajeno a Alan Moore. Hay varias obras suyas, como Promethea o la mismísima Watchmen, en las que podemos ver escenas de cama. Aunque eso sí, sin ser demasiado explícito.
