
Se que muchos de vosotros no estaréis de acuerdo conmigo en esto pero también creo que alguno que otro estará pensando exactamente lo mismo así que, voy a soltarlo. Rápido y sin dolor. Me parece fantástico que Stephenie Meyer se esté haciendo de oro con los libros y las películas pero creo que es justo que avise a cuantos pueda de conservar su tiempo y su dinero. Allá vamos.
1. Destroza la mitología de los vampiros. Vale que cuando se habla de fantasía no hay nada escrito en piedra e incluso en ocasiones, el mayor atractivo de una obra es precisamente el reinterpretar los mitos que envuelven al tema en cuestión (en lo referente a los vampiros, tanto la saga de Darren Shan como Soy Leyenda el libro, no la película destacan precisamente por esto), pero, vamos, ¿vampiros que brillan? ¿En serio?
2. Los hombres (ejem) pecho-lobo-depilados. Esto me recuerda al episodio de South Park en el que arremeten contra la moralina de Disney y los Jonas Brothers que van de castos y puros mientras basan todo su éxito en alborotar las hormonas de las quinceañeras. Pues aquí igual. Mucho vampiro, mucho amor profundo, pero al final nos sacamos de la manga cualquier excusa para que Jacob enseñe el “pecholobo”. Fantástico eso de “oye, ¿tienes una heridita en la cabeza? No te preocupes que me quito la camiseta y ya verás que bien te queda”. ¡Y a la nadie le extraña! Cuatro tíos sin camisa andando por ahí con cara de chulos y a nadie le parece raro.



