
- No te preocupes, y no te alejes de mi: sé perfectamente cómo hay que matar vampiros
– ¿¿Sí?? ¡Como todo el mundo! Estacas, ajos, decapitación, agua bendita, luz del día, ¡no hay ningún alma viviente que no lo sepa!
‘Lesbian Vampire Killers’. Creo que fue Susana Font, por quien conocí esta película, la que dijo “Un título que lo tiene todo”. Y es que esta parodia del género de terror y del cine de serie Z, nació de su título. Dos guionistas de la MTV pensaron en cuál sería el título más comercial de la historia del cine, y a partir de ahí desarrollaron un guión para ese título.
Para mi sorpresa, la película no es tan mala como podría pensarse. Aunque su argumento es poco original, al ir siguiendo todos los tópicos del cine barato de vampiros para ir burlándose de cada uno de ellos, la película no sólo se deja ver sino que es entretenida. No es una joya, ni siquiera es buena, no pasará a la historia, pero he echado unas risas, y tiene varios puntos muy buenos.

Cuando Arnold Schwarzenegger se presentó a gobernador de California, hubo cachondeo por sus papeles más celebres y al final se le quedó el apodo de “Gobernator”. Pero lo de Jonathon Sharkey, aspirante a gobernador de Florida, va un paso más allá. Porque Jonathon es un vampiro. O al menos eso dice él.
Muchos años antes de que se embarcara en ‘Canción de Hielo y Fuego’, la imaginación de George R.R Martin surcó el Mississippi a bordo de ‘Sueño del Fevre’, novela que acaba de reeditar en castellano la editorial Gigamesh.




